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EL VACIO ILUMINADOR


"Solo cuando la Mente está natural y espontáneamente quieta, sólo cuando la Mente se encuentra en delicioso silencio, viene la irrupción del Vacío Iluminador".


"Sólo es posible llegar a la experiencia de LO REAL cuando el pensamiento ha terminado. La irrupción del Vacío nos permite experimentar la CLARA LUZ de la PURA REALIDAD".


EL VACIO ILUMINADOR Conferencia

¡Paz Inverencial! Habla para vosotros Samael Aun Weor, desde la Sede Patriarcal de México. Nuestro tema: la meditación.


Es urgente comprender a fondo la técnica de la meditación; hoy platicaremos sobre el "Vacío Iluminador".


A1 iniciar este tema me veo obligado a narrar lo que por mi mismo y en forma directa, sobre el particular he podido verificar directamente.


Espero que los que escuchen este "cassette" estén informados sobre la maravillosa Ley de la Reencarnación, pues en ella fundamento el siguiente relato.


Cuando la segunda sub-raza de nuestra actual gran Raza Aria floreció en la China antigua, yo estuve reencarnado allí. Entonces me llamé CHOU-LI; obviamente, fuí miembro de la Dinastía Chou.


En aquella existencia me hice miembro activo de la "orden del dragón amarillo", y es claro que en tal orden pude aprender, claramente, la Ciencia de la Meditación.


Todavía viene a mi memoria aquél instrumento maravilloso, denominado "AI-ATA-FAN", que tenía 49 notas. Bien sabemos lo que es la Sagrada Ley del Eterno Heptaparaparshinock, o sea, la Ley del Siete. Indubitablemente, siete son las notas de la escala musical, más si multiplicamos el siete por el siete obtendremos 49 notas, colocadas en siete octavas.


Los hermanos nos reuníamos en la sala de meditación, nos sentábamos al estilo oriental (con las piernas cruzadas), poníamos las palmas de las manos en forma tal, que la derecha quedaba sobre la izquierda; nos sentábamos en círculo, en el centro de 1a sala; cerrábamos nuestros ojos y enseguida poníamos mucha atención a la música que cierto hermano brindaba al Cosmos y a nosotros.


Cuando el artista hacía vibrar la primera nota, que estaba en "DO", todos nos concentrábamos. Cuando hacía vibrar la siguiente nota, en "RE", la concentración se hacía más profunda: luchábamos con los diversos "elementos subjetivos" que en nuestro interior cargamos; queríamos recriminarlos, hacerles ver la necesidad de guardar silencio absoluto. No está de más recordarles a ustedes, queridos hermanos, que esos "elementos indeseables" que constituyen el Ego, el "YO", el "si mismo", son millares de entidades diversas, personificando errores.
Cuando vibraba la nota "MI", penetrábamos en la tercera zona del subconsciente y nos enfrentábamos, pues, a la multiplicidad de esos diversos "agregados psíquicos" que (en desorden) bullen dentro, en nuestro interior, y que impiden la quietud y el silencio de la Mente. Los recriminábamos, tratábamos de comprenderlos. Cuando lo conseguíamos, penetrábamos aún más hondo, en la nota "FA". Es obvio que nuevas luchas nos esperaban con tal nota, pues amordazar a todos esos demonios del deseo que uno lleva dentro, no es tan fácil; obligarles a guardar silencio y quietud, no es cosa sencilla, pero con paciencia lo lográbamos, y así proseguíamos con cada una de las notas de la escala musical.


En una octava más elevada proseguíamos con el mismo esfuerzo, y así, poco a poco, enfrentándonos a los diversos "elementos inhumanos" que en nuestro interior cargábamos, lográbamos por fin amordazarlos a todos en los 49 niveles del subconsciente. Entonces la Mente quedaba quieta y en el más profundo silencio; ese era el instante en que la Esencia, eso que tenemos de Alma, lo más puro que tenemos dentro, se escapaba para experimentar LO REAL. Así penetrábamos en el "Vacío Iluminador", así el "Vacío Iluminador" hacía irrupción en nosotros, y moviéndonos en el "Vacío Iluminador", lográbamos conocer las Leyes de la Naturaleza en sí mismas, tal cual son y no como aparentemente son.


En este mundo tridimensional de Euclides sólo se conocen causas y efectos mecánicos, más no las Leyes naturales en sí mismas. En el "Vacío Iluminador", ellas de presentan ante nosotros como realmente son.


Nosotros podíamos percibir en ese estado, con la Esencia, Con los sentidos superlativos del Ser, las "cosas en sí", tal cual son.


En el mundo de los fenómenos físicos, solamente percibimos (en realidad) la apariencia de las cosas: ángulos, superficies (nunca un cuerpo en forma integral), y lo poco que percibimos, es fugaz. Nadie podría percibir qué cantidad de átomos, por ejemplo, tiene una mesa o una silla, etc.; empero, en el "Vacío Iluminador", percibimos las "cosas en sí ", tal cual son, integralmente.


Mientras nos hallábamos así, sumergidos dentro del gran "Vacío Iluminador", podíamos escuchar la voz del Padre que está en secreto. Indubitablemente, en ese estado nos hallábamos en lo que se podía denominar "arrobamiento" o "éxtasis": la Personalidad quedaba en estado pasivo, sentada allá, en la sala de meditación; los Centros Emocional y Motor se integraban con el Centro Intelectual, formando un todo único receptivo, de manera que las ondas de todo aquéllo que vivenciábamos en el "Vacío, circulando por el Cordón de Plata" eran recibidas por los tres Centros: Intelectual, Emocional y Motor.


Repito: cuando el "Shamadhi" concluía, regresábamos al interior del cuerpo, conservando el recuerdo de todo aquello que habíamos visto y oído. Sin embargo he de decirles que lo primero que hay que dejar, para poder sumergirse uno por largo tiempo en el "Vacío Iluminador", es el miedo. El "Yo" del temor debe ser comprendido; ya sabemos que su desintegración se hace posible suplicando a la Divina Kundalini en forma vehemente, y ella eliminará tal "Yo".


Un día cualquiera, no importa cual, hallándome en el "Vacío Iluminador", más allá de la Personalidad, del "Yo" y de la Individualidad, sumergido en eso que podríamos decir el "TAO", o "AQUELLO", sentí que era todo lo que es, ha sido y será; experimenté la UNIDAD DE LA VIDA, libre en su movimiento. Entonces era la flor, era el río (que cristalino corre entre su lecho de rocas) cantando con su lenguaje feliz, era el ave que se precipita en los fondos insondables; era el pez que navega deliciosamente entre las aguas; era la Luna, era los Mundos, era todo lo que es, ha sido y será.


El sentimiento del "mi mismo", del "Yo", hubo de temer: sentí que me aniquilaba, que dejaba de existir como individuo, que era todo, menos un individuo; que el "mi mismo" tendía a morir para siempre.


Obviamente, me llené de indecible terror y volví a la forma. Nuevos esfuerzos me permitieron, entonces, la irrupción del "Vacío Iluminador" (otra vez) y volví a sentirme confundido con todo, siendo todo. Como persona, como "Yo" como individuo, había dejado de existir. Ese estado de Conciencia se hacía cada vez más y más profundo, en tal forma que cualquier posibilidad de existencia separada, de existencia individual, tendía a desaparecer. No pude resistir más y volví a la forma. Un tercer intento, tampoco lo pude resistir: volví a la forma.. Desde entonces sé que para experimentar el "Vacío Iluminador", que para sentir el "Tao"' en si mismo, se necesita eliminar el "Yo" del terror; eso es indubitable.


Entre los hermanos de la orden sagrada del dragón amarillo, el que más se distinguió fue mi amigo Chang. Hoy vive él en uno de esos planetas del Cristo, donde la Naturaleza no es perecedera y jamás cambia, pues hay dos Naturalezas: la perecedera, cambiante, mutable, y la imperecedera, que jamás cambia, que es inmutable. En los planetas del Cristo existe la Naturaleza eterna e imperecedera e inmutable, y él vive en esos mundos del señor, el Cristo resplandece en él. Se liberó Chang; hace varias edades mi amigo Chang vive allí, en aquél lejano planeta, con un, grupo de hermanos que con él también se liberaron.


Conocí, entonces los siete secretos de la "orden del dragón amarillo". Quisiera enseñarlos, pero con gran dolor me doy cuenta de que los hermanos de todas las latitudes, no están todavía preparados para poderlos recibir y esto es lamentable.


También sé que, hoy por hoy, no es posible utilizar los 49 sonidos del "AI-ATA-FAN", porque ese instrumento musical ya no existe. Muchas involuciones de ese instrumento existen, pero son diferentes, no tienen las 7 octavas. Involuciones de ese instrumento son todos los instrumentos de cuerda: violín, guitarra, también el piano, etc.


Más, sí es posible llegar a la experiencia del "Vacío Iluminador". Hay un sistema, práctico y sencillo, que todos los hermanos pueden practicar. Voy a dictarles ahora mismo la técnica; pongan atención.


Siéntense, en el estilo oriental: con las piernas cruzadas; así... Debido a que sois occidentales, esta posición resulta para vosotros muy cansona. Entonces, sentaos cómodamente, en un cómodo sillón, al estilo occidental. Colocad la palma de la mano izquierda abierta, la derecha sobre la izquierda; quiero decir: el dorso de la palma de la mano derecha, sobre la palma de la mano izquierda. Relajad el cuerpo, lo más posible. Inhalad profundamente, muy despacio. Al inhalar, imaginad que la energía creadora sube por los canales espermáticos hasta el cerebro. Exhalad, corto y rápido. A1 inhalar, pronunciar el mantram JAAAAAAAAAMMMMMMM; al exhalar; pronunciad el mantram SAAJJ.
Indubitablemente, se inhala por la nariz y se exhala por la boca. A1 inhalar, habrá de mantralizarse la sílaba sagrada HAM (mentalmente, pues se está inhalando por la nariz); más al exhalar, se podrá articular la sílaba SAH en forma sonora.


HAM se escribe con las letras H, A, M; SAH se escribe con las letras S, A, H. La "H" suena siempre como "J".


La inhalación se hace lentamente; la exhalación, corta y rápida. ¿Motivo? Obviamente la energía creadora fluye, en todo sujeto, desde adentro hacia afuera, es decir, de manera centrifuga; más nosotros debemos invertir ese or­den con fines de superación espiritual. Debe, nuestra energía, fluir en forma centrípeta (quiero decir, de afuera ha­cia adentro).


Indubitablemente, si inhalamos despacio, lento, fluirá la energía creadora en forma centrípeta, de afuera hacia adentro. Si exhalamos corto y rápido, entonces se hará cada vez más centrípeta esa energía.


Durante la práctica, no se debe pensar absolutamente en nada: los ojos deben estar cerrados profundamente; sólo vibrará, en nuestra Mente, el mantram HAM-SAH, y nada mas.


A medida que se practica, la inhalación se va haciendo cada vez más honda y la exhalación muy corta y rápida. Los grandes Maestros de la meditación llegan a volver, a la respiración, pura inhalación; entonces aquella que da en suspenso. ¡Imposible ésto, para los científicos, pero no para los místicos! En tal estado, el Maestro participa del NIRIVI-KALPA-SHAMADI: viene la irrupción del "Vacío Iluminador", se precipita en ese Gran "Vacío", donde nadie vive y donde solamente se escucha la palabra del Padre que esta en secreto.


Con esta práctica se consigue la irrupción del "Vacío Iluminador", a condición de no pensar absolutamente en nada, de no admitir en la Mente ningún deseo, ningún recuerdo. La Mente debe quedar completamente quieta, por dentro, por fuera y en el centro; cualquier pensamiento, por insignificante que sea, es óbice para el "Shamadhi", para el "Extasis".


Así mismo esta Ciencia de la Meditación, combinada con la respiración, produce efectos extraordinarios. Normalmente, las gentes padecen de eso que se llama "poluciones nocturnas": hombres y mujeres sufren de tal padecimiento, tienen sueños eróticos. Si: los "Yoes" copulan unos con otros, la vibración pasa por el "cordón plateado", llega hasta el cuerpo físico y deviene el orgasmo, con pérdida de energía creadora. Más ésto sucede porque la energía sexual fluye en forma centrífuga, desde adentro hacia afuera. Cuando la energía sexual fluya desde afuera hacia adentro de manera centrípeta, las poluciones sexuales terminarán. Este es un beneficio, pues, para la salud.


Ahora bien, el "Shamadhi" se produce (durante esta práctica de la Meditación) debido a que las energías creadoras, fluyendo desde afuera hacia adentro, impregnan a 1a Conciencia y terminan por hacerla abandonar al Ego y al Cuerpo.


La Conciencia, desembotellada de dentro del Ego, en ausencia del Ego y fuera del cuerpo físico, indubitablemente penetra en el Vacío Iluminador , recibe el "Tao".
Si uno elimina el Ego del miedo, del temor, podrá permanecer en el "Vacío Iluminador" sin preocupación alguna: sentirá que su aspecto individual se va disolviendo, se sentirá vivir en la piedra y en la flor, en la estrella lejana y en el ave cantora de cualquier mundo o planeta, más no temerá, y si no teme, al fin gravitará hacia su origen, convertida (la Conciencia, la Esencia) en una criatura terriblemente divina, más allá del bien y del mal; podrá posarse en el Sagrado Sol Absoluto, y allí, en ese Sol, como estrella microcósmica, conocerá todos los Misterios del Universo. Porque es bueno saber que el Universo en sí mismo, todo nuestro Sistema Solar, existe (en la Inteligencia del Sagrado Sol Absoluto) como un instante eterno.


Todos los fenómenos de la Naturaleza se procesan, dentro de un instante eterno, en la Inteligencia del Sagrado Sol Absoluto, más si uno teme, perderá el éxtasis y volverá a la forma densa.


Queridos hermanos que escuchan este "cassette": ¡deben abandonar el temor! Indubitablemente no basta decir: "¡dejaré de temer!" Hay necesidad de eliminar el "YO" del temor, y éste se disuelve, estrictamente, con el poder de la Divina Madre Kundalini-Shakty. Primero hay que analizarlo, comprenderlo, y posteriormente invocar a Devi-Kundalini, a nuestra Divina Madre Cósmica particular, para que ella desintegre el "Yo" del temor. Sólo así puede uno sumergirse en el "Vacío Iluminador" en forma absoluta. Quien lo haga, gravitará hacia el Sagrado Sol Absoluto y conocerá las maravillas del Universo.


Nuestros hermanos deben, pues, practicar la técnica de la meditación, tal como la hemos dado. ¡No olviden que el cuerpo hay que relajarlo; eso es indispensable!


JAAAAAMMMM-SAAAAAJJ, es el Gran Aliento; JAAAAMMMM-SAAAAJ, es el astral. JAAAAMMM-SAAAAJJ es, también, un mantram que transmuta las energías creadoras.


La meditación, combinada con el tantrismo, es formidable. JAAAAAMMMMM-SAAAAAAJJ, es la clave. Bien sabemos que la energía creadora sirve para el despertar de la Conciencia. Combinada con la meditación, incuestionablemente saca a la Conciencia de entre el "elemento subjetivo" y la absorbe en el "Vacío Iluminador".


Obviamente que el "Vacío Iluminador" está más allá del cuerpo, de los afectos y de la Mente.


En una sala de meditación Zen, en el Oriente, un Monje le preguntó a un Maestro: "¿Cual es el Vacío Iluminador?" Dicen los textos Zen que el Maestro le dió una patada al discípulo en el estómago y que éste cayó "privado". Después el discípulo se levantó y abrazó al Maestro. "Gracias, Maestro (le dijo), he experimentado el Vacío Iluminador".


¡Eso es absurdo!, dirán muchos. Pues no es así. Lo que sucede es que se presentan fenómenos muy especiales, para el "Vacío Iluminador". Un polluelo, cuando está listo para salir del cascarón, su madre le ayuda, o le auxilia, picando ella (por si misma) la cáscara, y el polluelo sigue picando (con esta ayuda) y sale. Así también, cuando alguien ha madurado, recibe la ayuda de la Divina Madre Kundalini y sale de entre el "cascarón" de la Personalidad y del Ego para experimentar el "Vacío Iluminador"; pero hay que perseverar.


En la meditación se debe combinar, inteligentemente, la concentración con el sueño. Sueño y concentración, mezclados, producen iluminación.

Muchos esoteristas piensan que la meditación en modo alguno se debe combinar con el sueño del cuerpo, más quienes así piensan, ser equivocan: La meditación sin sueño arruina al cerebro.


Se debe siempre utilizar el sueño, en combinación con la técnica de la meditación, pero un sueño controlado, un sueño voluntario; no un sueño sin control, no un sueño absurdo, sino meditación y sueño combinados inteligentemente.


Debemos montar sobre el sueño, y no que el sueño monte sobre nosotros. Si aprendemos a "montar" sobre el sueño, habremos triunfado; sí el sueño "monta" sobre nosotros, habremos fracasado.


Pero, debemos usar el sueño. La meditación (repito) combinada con el sueño, llevará a nuestros estudiantes al "Shamadhi", a 1a experiencia del "Vacío Iluminador".


Diariamente hay que practicar. ¿A qué hora? En el instante en que nos sintamos con el ánimo de hacerlo. Muy especialmente cuando nos sintamos con sueño, aprovecharlo para la meditación.

Si los discípulos siguen estas indicaciones, podrán un día recibir el Tao, podrán experimentar la verdad.


Obviamente, hay dos tipos de Dialéctica: la Dialéctica Racional, del Intelecto, y la Dialéctica de la Conciencia. Durante e1 "Satori" trabaja la Dialéctica de le Conciencia; entonces todo lo entendemos por intuición, o a través de palabras o de figuras simbólicas: es el lenguaje de las Parábolas del Evangelio Crístico, el lenguaje vivo de la Conciencia Superlativa del Ser.


En el Zen, por ejemplo, la Dialéctica de la Con ciencia se adelanta siempre a la Dialéctica del Raciocinio. A un monje Zen se le preguntó: "¿Por qué Bodhidharma vino del Oeste?" Respuesta: "El ciprés está en el centro del jardín". Cualquiera diría: "Esto no guarda concordancia alguna", más sí que la guarda. Es una repuesta que se adelanta a la Dialéctica de la Razón, sale de la Esencia. E1 ciprés, el "árbol de la vida , está en todas partes: no importa el Oriente ni el Occidente. Ese es el sentido de la respuesta.


En el "Vacío Iluminador" todo se sabe "porque sí", por experiencia directa de la verdad.


E1 estudiante tendrá que familiarizarse con la Dialéctica de la Conciencia. Desgraciadamente, el poder formulativo de conceptos más o menos lógicos, por muy brillantes que sea (y hasta útil, en todos los aspectos de la vida práctica), resulta óbice para la Dialéctica de la Conciencia.


No quiero con ésto descartar el poder formulativo de conceptos lógicos, pues todos los necesitamos en el terreno de los hechos prácticos de la existencia, pero cada facultad, incuestionablemente, tiene su órbita particular y es útil dentro de su órbita; fuera de su órbita, resulta inútil y perjudicial.


Dejemos el poder formulativo de conceptos dentro de su órbita, y dentro del "Shamadhi", o "Para-Shamadhi", en la meditación, debemos siempre aprehender, capturar, vivenciar la Dialéctica de la Conciencia. Eso es cuestión de experiencia, es algo que el discípulo irá haciendo a medida que practique con la técnica de la meditación.


El camino de la meditación profunda, implica mucha paciencia; los impacientes jamás lograrán triunfar. No es posible vivencia o experimentar el "vacío iluminador, en tanto exista en nosotros la impaciencia. El "yo" de la impaciencia tiene que ser eliminado, después de haber sido comprendido (¡Qué se entienda esto con claridad!). Si así se actúa, se recibirá el Tao; eso es obvio.


Jamás podría venir a nosotros la experiencia de lo Real, en tanto la Conciencia continúe embotellada dentro del Ego. El Ego, en sí mismo, es tiempo; toda esa multiplicidad de "elementos fantasmales" que constituyen el "mi mismo", son un compendio del tiempo. La experiencia del "Vacío Iluminador" es la antítesis: resulta atemporal, está más allá del tiempo y de la Mente.


El tiempo es toda la multiplicidad del "yo"; el "yo" es el tiempo. Así, pues, el tiempo es subjetivo, incoherente, torpe, pesado; no tiene realidad objetiva.

Cuando uno se sienta en una sala de meditación, o sencillamente en su casa, y trata de meditar, de practicar con esta técnica, debe olvidar el concepto "tiempo" y vivir dentro de un instante eterno. Quienes se dedican a meditar y están pendientes del reloj, obviamente no logran la experiencia del "vacío iluminador".

Si me preguntaran cuántos minutos diarios debemos utilizar para la meditación: que si medió ahora, o una hora, o dos, no daría respuesta; porque si alguien entra en meditación y está pendiente del tiempo, no puede experimentar el "vacío iluminador", porque éste no es del tiempo. Eso sería similar a un ave que intentara volar, pero que estuviera amarrada por una pata, o a una piedra, o a un palo: no podría volar, habría una traba. Para experimentar el "vacío iluminador", tenemos que liberarnos de toda traba.


Lo importante, ciertamente, es experimentar la verdad. La verdad está en el "Vacío Iluminador".


Cuando a Jesús (el Gran Kabir) le dijeron: "¿Cuál es la verdad?, el Maestro guardó profundo silencio, y cuando a Gautama Sakya-Muni le hicieron la misma pregunta, dió la espalda y se retiró.


No puede ser descrita la verdad, no puede ser explicada; cada cual tiene que experimentarla por sí mismo, a través de la técnica de la meditación. En el "Vacío Iluminador" experimentamos la verdad; ese es un elemento que transforma radicalmente.


Hay que perseverar, hay que ser tenaz. Puede que en principio no logremos nada, pero a medida que vaya pasando el tiempo sentiremos que nos vamos haciendo cada vez más profundos, y al fin un día cualquiera irrumpirá en nuestra Mente la experiencia del "Vacío Iluminador".


Incuestionablemente, el "Vacío Iluminador" (en sí mismo) es el santo Okidanock, el activo Okidanock: Omnipresente, Omnipenetrante, Omnisciente, que emana (en sí mismo) del Sagrado Sol Absoluto.


¡Dichoso quien logre precipitarse entre el "Vacío Iluminador", donde no vive criatura alguna, porque es allí, precisamente, donde experimentará lo real, la verdad!


Perseverancia, se hace indispensable. Diariamente hay que trabajar, a fondo, hasta conseguir el triunfo total.


Resulta prodigiosa la experiencia de la Verdad a través de la meditación. Cuando se ha experimentado La Verdad, se siente uno con fuerza para perseverar en el trabajo sobre sí mismo.


Brillantes autores han hablado del trabajo sobre sí mismo, sobre el "Yo", sobre el "mí mismo". Es obvio que han hecho bien, al haber hablado así, más han olvidado algo: la experiencia de la verdad: En tanto uno no haya experimentado lo Real, no se siente reconfortado, no se siente con fuerzas suficientes como para trabajar sobre sí mismo sobre el "yo mismo". Cuando uno de verdad ha pasado por tal experiencia mística, es diferente: nada lo puede detener en su anhelo por la liberación trabajará incansablemente sobre sí mismo, para conseguir de verdad un cambio radical, total y definitivo.


Ahora comprenderán ustedes, mis queridos hermanos, por qué es tan indispensable la sala de meditación. Francamente, yo me siento bastante triste al ver que, a pesar de haber escrito tanto sobre meditación en distintos "Mensajes de Navidad", todavía en los países suramericanos y centroamericanos no existen Salas de Meditación, cuando ya deberían existir.


¿Qué es lo que ha pasado? ¡Existe indolencia! ¿Por qué existe? ¡Por falta de comprensión! Se hace indispensable entender.


E1 pobre "animal intelectual" equivocadamente llamado "hombre", necesita aliento, necesita algo que lo anime en la lucha; necesita estímulo para el trabajo sobre sí mismo.
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Sé que el pobre "animal intelectual" es débil por naturaleza y que se encuentra colocado en una situación completamente desventajosa: el Ego es demasiado fuerte y la Personalidad terriblemente débil; es algo así, y solo, apenas si puede caminar. Necesita de algo que lo anime al trabajo, necesita de un apoyo íntimo, y ésto solamente es posible mediante la meditación.
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No quiero decir que todos, de un solo golpe de hoz, vayan a experimentar el "Vacío iluminador". Obviamente, hay que llegar a esa experiencia a travésde distintos grados y el devoto ira sintiendo, cada vez más, el impulso íntimos del Ser; tendrá diversas vivencias, más o menos lúcidas, y por último un día llegará en que tendrá la mejor de las vivencias, la experiencia directa de la gran realidad; entonces recibirá el Tao.


Que aquéllos que escuchen este "cassette", sopesen bien mis palabras, que las reflexionen. No basta sencillamente escuchar: hay que saber escuchar, y esto es diferente.


Pero "el que escucha la palabra y no la hace", dice el Apóstol Santiago en la "Epístola Universal", "se pa­rece al hombre que se mira en un espejo y luego da la espalda y se va".


!Hay que hacer la palabra dentro de sí mismos! No basta escuchar este "cassette": hay que convertirlo en carne, sangre y vida. Si es que se quiere una transformación radical, hay que perseverar.


Hasta aquí mis palabras. ¡Paz Inverencial!
Samael Aun Weor


Publicado: 10/02/2017, 06:37pm | Vistas: 362





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