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COMO HACER LA LUZ DENTRO DE NOSOTROS MISMOS


Samael Aun Weor / COMO HACER LA LUZ DENTRO DE NOSOTROS MISMOS / conferencia


" Del Caos espermático y obscuro que en nuestros órganos sexuales llevamos, surge la luz, y esta brilla ahora en las tinieblas, como una estrella de seis rayos en el cielo nocturno ".


" Mediante el trabajo del ARTE HERMÉTICO, se hace manifiesto lo que antes se encontraba difuso en la masa tenebrosa y grosera del sujeto primario ".


Samael Aun Weor, " Lux in tenebris Lucem ". Traducido del latín La luz brilla en la oscuridad.


" Dentro de cada uno de esos variados y pendencieros YOES gritones que personifican a nuestros errores de tipo psicológico, existe substancia, Esencia anímica. Así como el átomo al ser fraccionado, libera energía, así también la desintegración total de cualquiera de esos variados YOES infernales libera Esencia, Luz Debemos, pues, fabricar luz, hacer luz "...


Samael Aun Weor, " El Misterio del Áureo Florecer ".


Moisés dijo en " El Génesis ": " ¡ Hágase la Luz, y la Luz fue hecha ! " Esto no es algo que corresponde a un pasado remotísimo; no, este tremendo principio, que se estremecía con el primer instante, no cambia de tiempo jamás, es tan eterno como toda eternidad; debemos tomarlo como una cruda realidad de instante en instante, de momento en momento... Recordemos nosotros a Goethe, el Gran Iniciado alemán; sus últimas palabras, momentos antes de morir, fueron " ¡ Luz, más Luz ! ", y murió ( entre paréntesis, Goethe está ahora reencarnado en Holanda, tiene cuerpo físico femenino y está casado con un Príncipe holandés; ahora ya es una dama holandesa de alta alcurnia... Es muy interesante esto, ¿verdad? ).


Bueno, continuando lo que hable antes con ustedes, habíamos empezado a estudiar que esa luz es importantísima, que mientras uno viva en tinieblas, anhela uno la luz porque está ciego. La persona que está metida en un socavón, entre las tinieblas, en un subterráneo, lo que más anhela es luz...


Bueno, la Esencia es lo más digno, lo más decente que tenemos en nuestro interior; ella deviene originalmente de la " Vía Láctea " ( allí resuena la nota musical " LA " ); pasa luego al Sol, con la nota " SOL ", y viene luego a este mundo físico con la nota " MI "... Es bella la Esencia, es, dijéramos, una fracción del Principio Humano, Crístico, de cada uno; es el Alma Humana, pues, que normalmente mora en el Mundo Causal; por eso, con justa razón, se dice de la Esencia que es Crística, o que la Conciencia es Crística, y se dice que nuestra Conciencia en Cristo nos ha de salvar, etc., etc., etc. Todo eso es cierto, todo eso es verdad; pero lo grave de nuestra Conciencia, de nuestra Esencia, es que siendo tan preciosa, poseyendo dones tan maravillosos, poderes naturales tan preciosos, esté metida, pues, entre todos esos " elementos indeseables ", subjetivos, que desafortunadamente cargamos en nuestro interior; es decir, está metida, hablando en síntesis, entre un calabozo... Ella quiere la luz, ¿ más cómo ? ¡ Anhelándola ! No hay quien no anhele la luz, a no ser que ya esté demasiado perdido, pues cuando uno tiene alguna aspiración, desea la luz...


Así, pues, tiene uno que hacerla; esto de hacer la luz es muy grave, porque implica destruir los receptáculos o calabozos, o hablando en síntesis, el antro negro donde está metida, para rescatarla, liberarla, extraerla de allí, a fin de quedar uno como debe quedar: como una persona iluminada, como un verdadero " vidente ", como un verdadero Ser luminoso, y gozar de esa plenitud que por naturaleza nos corresponde, y a la que tenemos verdaderamente derecho. Pero lo que sucede es que se necesita de un heroísmo, o de una serie de actos de heroísmo tremendos para poder liberar nuestra Alma, para poderla sacar del calabozo donde está metida, para poderla robar a las tinieblas.


Esto que estoy diciendo, sería interesante que ustedes lograran comprenderlo de verdad, conscientemente; porque podría hasta darse el caso de que escuchando, no escucharan, o no vivieran, dijéramos, el sentido de las palabras que estoy diciendo. Hay que saber valorar estas cosas para entender, pues, lo que estoy afirmando...


Rescatar el Alma, sacarla de entre las tinieblas, es hermoso, pero no es fácil; lo normal es que permanezca prisionera. Y no podrá uno gozar de una iluminación, auténtica, en tanto la esencia, la Conciencia, el Alma, esté allí embotellada, esté allí prisionera ( eso es lo grave ). Entonces se necesita, forzosamente, destruir, desintegrar heroicamente, con un heroísmo superior al de Napoleón en sus grandes batallas, o como el de las peleas de Morelos en su lucha por la libertad, etc., de ese heroísmo inigualable, para poder liberar la pobre Alma, sacarla de entre las tinieblas. Se necesita ante todo, como les decía aquí en la pasada plática a los hermanos, conocer las técnicas, los procedimientos que conduzcan a la destrucción de esos " elementos " donde el Alma está embotellada, prisionera, para que venga la iluminación.


Ante todo hay que empezar por comprender la necesidad de SABER OBSERVAR. Nosotros, por ejemplo, estamos aquí sentados, todos, en estas sillas; sabemos que estamos sentados, pero nosotros no hemos observado estas sillas. En el primer caso tenemos el conocimiento de que estamos sentados en la silla, pero observarla ya es algo distinto; en el primer caso hay, dijéramos, el conocimiento, pero no la observación; la observación requiere una observación especial: observar de qué están hechos, y luego de entrar en meditación, descubrir sus átomos, sus moléculas


( esto requiere una ATENCIÓN DIRIGIDA )... Saber que uno está sentado en una silla, es una ATENCIÓN NO-DIRIGIDA, una ATENCIÓN PASIVA, pero observar la silla, ya sería una ATENCIÓN DIRIGIDA. Así, también, nosotros podemos pensar mucho en nosotros mismos, más esto no quiere decir que estemos observando nuestros propios pensamientos; observarlos es distinto, es diferente... Vivimos en un mundo de emociones inferiores, cualquier cosa nos produce emociones de tipo inferior, y sabemos que las tenemos; pero una cosa es saber que uno se encuentra en un estado negativo, y otra cosa es observar el estado negativo en que se encuentra, que es algo completamente diferente...


Veamos un ejemplo. En cierta ocasión, un caballero le manifestó a un psicólogo: " Bueno, yo siento antipatía por determinada persona " ( y le citó el nombre y apellidos ). El psicólogo le contestó: " Obsérvela, observe usted a esa persona". Respondió nuevamente el interrogador:


" ¿ Pero, yo para qué voy a observarlo, si le conozco " ? Sacó como conclusión, el psicólogo, que aquel no quería observar, que conocía pero no observaba; conocer es una cosa y observar es otra cosa muy diferente. Uno puede conocer que tiene un pensamiento negativo, pero eso no significa que lo esté observando; sabe que se encuentra en un estado negativo, pero no ha observado el estado negativo... En la vida práctica vemos que dentro de nosotros hay muchas cosas que deberían causarnos vergüenza: comedias ridículas, cuestiones interiores grotescas, pensamientos morbosos, etc.; saber que se tienen, no es haberlos observado. Alguien podría decir. " Sí, en este momento tengo un pensamiento morboso "; pero una cosa es saber que lo tiene, y otra cosa es observarlo, que es totalmente diferente.


Así, pues, si uno quiere llegar a eliminar tal o cual " elemento psicológico indeseable, primero que todo tiene que aprender a observar con el propósito de obtener un cambio, porque, ciertamente, si uno no aprende a auto-observarse, cualquier posibilidad de cambio se hace imposible...


Cuando uno aprende a auto-observarse, se desarrolla en uno mismo el sentido de la auto-observación. Normalmente, este sentido está atrofiado en la raza humana, está degenerado, pero a medida que lo usamos, se va desenvolviendo y desarrollando.


Como primer punto de vista, venimos a evidenciar a través de la auto-observación, de que aún los pensamientos más insignificantes, las comedias más ridículas que interiormente se suceden y que nunca se exteriorizan, no son propias, son creadas por otros, por los "Yoes". Lo grave es identificarse uno con esas comedias, con esas ridiculeces, con esas protestas, con esas iras, etc., etc., etc.; si uno se identifica con cualquier extremo interior de esos, coge más fuerza el


" Yo " que lo produce, y así cualquier posibilidad de eliminación se hace cada vez más difícil. De manera que la observación es vital cuando se trata de provocar un cambio radical en nosotros...


Los distintos "Yoes" que viven en el interior de nuestra psiquis, son muy astutos, muy sagaces; apelan muchas veces al " rollo " ese de los recuerdos que cargamos en el centro intelectual.. Supongamos que uno, en el pasado, estuvo fornicando con cualquier otra persona del sexo opuesto, y que está insistiendo o no en eliminar la lujuria; entonces el " Yo " de la lujuria apelará, se apoderará del centro de los recuerdos , del centro intelectual; agarrará allí, dijéramos, el " rollo " de los recuerdos, del que tenga necesidad, y lo hará pasar por la fantasía de la persona, y él se vigorizará más, se hará cada vez más fuerte. Por todas estas cosas, ustedes deben ver la necesidad de la auto-observación; no sería posible un cambio de verdad, radical y definitivo, si no aprendemos a auto-observarnos...


Conocer no es observar, pensar tampoco es observar. Muchos creen que pensar en sí mismo es observar, y no es así. Uno puede estar pensando en sí mismo, y sin embargo no se está observando; es tan distinto pensar en sí mismo a observar, como la sed lo es al agua, o el agua a la sed. Obviamente, no debe uno identificarse con ninguno de los "Yoes". Para observarse, uno tiene que dividirse entre dos, en dos, en dos mitades: una parte que observa, y otra parte que es observada. Cuando la parte que observa ve las ridiculeces y necedades de la parte observada, hay posibilidades como nunca de descubrir ( supongamos el " Yo " de la ira ) que ese " Yo " no somos nosotros, que él es él; podríamos exclamar: " ¡ el YO tiene ira, ese es un YO, ese debe morir; voy a trabajarlo, para desintegrarlo ! " Pero si uno se identifica con él y dice: " ¡ Yo tengo ira, estoy furioso ! ", cobra más fuerza, se hace cada vez más vigoroso, y entonces, ¿ cómo lo va a disolver, de qué manera ? Pues no podría, ¿ verdad ? De manera que no debe uno identificarse con ese


" Yo ", con su rabieta, o con su tragedia, porque si uno se identifica con su creación, pues termina viviendo en su creación también, y eso es absurdo.


A medida que uno va trabajando sobre sí mismo, que va ahondando cada vez más en las cuestiones de la auto-observación, se va haciendo cada vez más profundo; en esto no debe dejar de observarse ni el más insignificante pensamiento; cualquier deseo, por pasajero que sea, cualquier reacción, debe ser un motivo de observación, porque cualquier deseo, cualquier reacción, cualquier pensamiento negativo, proviene de tal o cual " Yo ". Y si queremos nosotros fabricar la luz, liberar el Alma, ¿vamos a permitir nosotros que continúen existiendo esos "Yoes"? ¡ Sería absurdo ! Si es luz, pues tenemos que desintegrar los "Yoes", no queda más remedio que volverlos polvo, y no podríamos volver polvo lo que no hemos observado; entonces necesitamos saber observar...


En esta cuestión, también tenemos que cuidar la CHARLA INTERIOR, porque hay muchas CHARLAS INTERIORES negativas y absurdas, conversaciones íntimas que jamás se exteriorizan, y naturalmente, necesitamos corregir esa CHARLA INTERIOR, aprender a guardar silencio, saber hablar cuando se debe hablar, saber callar cuando se debe callar ( esto es ley, no solamente para el mundo físico, el mundo exterior, sino también para el mundo interior ). Las CHARLAS INTERIORES negativas, más tarde vienen a exteriorizar físicamente; por eso es tan importante eliminar la CHARLA INTERIOR negativa, porque perjudica ( hay que aprender a guardar el SILENCIO INTERIOR... )


Los hechos de la vida práctica, al fin y al cabo deben mantenerse en íntima correspondencia con una conducta interior perfecta. Cuando los hechos de la vida práctica concuerdan con una conducta interior perfecta, es señal de que ya vamos nosotros creando, en sí mismo, el famoso CUERPO MENTAL.


Si ponemos las distintas partes de un Radio o de una grabadora sobre una mesa, pero no sabemos nada de electrónica, pues tampoco podremos captar las distintas vibraciones insonoras que pululan en el Cosmos; pero si mediante la comprensión unimos las distintas partes, tendremos el Radio, tendremos el aparato que puede captar los sonidos que de otra forma no captaríamos. Así, también, las distintas partes de estos estudios, de este trabajo, se van complementando entre sí para venir a formar un Cuerpo maravilloso, el famoso CUERPO DE LA MENTE. Este Cuerpo nos permitirá captar mejor todo lo que dentro de nosotros mismos existe, y desarrollará más en nosotros el sentido de la auto-observación íntima, y eso es bastante importante.


Así, pues, el objeto de la observación es realizar un cambio dentro de nosotros mismos, promover un cambio verdadero, efectivo...


Una vez que nos hemos puesto, dijéramos, diestros en la observación de sí mismos, entonces viene el proceso de eliminación. De manera que hay, propiamente, tres pasos, en esta cuestión: primero, la observación; segundo, el juicio crítico, y el tercero, que ya es propiamente la eliminación de tal o cual " Yo psicológico ".


Al observar un " Yo ", debemos ver cómo se comporta en el centro intelectual, de qué manera, y conocerle todos sus " juegos " en la mente; segundo, en qué forma se expresa a través del sentimiento, en el corazón, y lo tercero, descubrir su modo de acción en los centros inferiores: motor, instintivo y sexual... Obviamente, en el sexo, un " Yo " tiene una forma de expresión, en el corazón tiene otra forma, y en el cerebro otra. En el cerebro, un " Yo " se manifiesta a través de la cuestión intelectual: razones, justificaciones, evasivas, escapatorias, etc., etc., etc.; en el corazón como un sufrimiento, como un afecto, como un amor aparentemente muchas veces, cuando es cuestión de lujuria, etc., y en los centros motor-instintivo-sexual, tiene otra forma de expresión ( como acción, como instinto, como impulso lascivo, etc., etc. )


Por ejemplo, citemos un caso concreto: LUJURIA. Un " Yo " lujurioso, ante una persona del sexo opuesto, en la mente puede que se manifieste con pensamientos constantes; podría manifestarse en el corazón como un afecto, como un amor aparentemente puro, libre de toda mancha, hasta tal grado, que podría uno perfectamente justificarse y decir: " Pero bueno, yo no siento lujuria por esta persona, yo lo que estoy sintiendo es amor "; pero si uno es observador, si le pone mucho cuidado a su máquina y observa al centro sexual, viene a descubrir que en el centro sexual hay cierta actividad ante esa persona: entonces viene a quedar evidenciado que no hay tal afecto, que no hay tal amor por esa persona, sino que lo que hay es lujuria...


Pero vean cuán fino es el delito: la lujuria puede perfectamente disfrazarse, en el corazón, con el amor, y escribir versos, etc., etc., pero es LUJURIA DISFRAZADA... Si uno es cuidadoso y observa esos tres centros de la máquina, puede evidenciar que se trata de un " Yo ", y ya descubriendo que se trata de un " Yo ", habiéndole conocido sus " manejos " en los tres centros , o sea en el intelectual, en el corazón y en el sexo, entonces procede una a la tercera fase. ¿ Cuál es la tercera fase ? La ejecución; esta es la fase final del trabajo: la ejecución. Entonces tiene uno que apelar a la ORACIÓN EN EL TRABAJO. ¿Qué se entiende por "ORACIÓN EN EL TRABAJO"? La ORACIÓN EN EL TRABAJO debe ser hecha sobre la base de la INTIMA RECORDACIÓN DE SI MISMO...


En alguna ocasión dijimos que hay cuatro niveles de hombres, o cuatro estados de Conciencia, para ser más claros. Un primer estado de Conciencia es el del sueño profundo e inconsciente de una persona, de un EGO que dejó el cuerpo dormido en la cama, pero deambula en el Mundo Molecular en ESTADO DE COMA ( es el estado inferior ); un segundo estado de inconsciencia es el del soñador que ha regresado a su cuerpo físico, y que cree que está con el cuerpo físico en estado de vigilia. Es más peligroso este tipo segundo de soñador, porque puede matar, puede robar, puede cometer crímenes de toda especie; en cambio, en el primer caso, el soñador es más infrahumano pero no puede hacer nada de estas cosas. ¿Cómo podría hacerlo, cómo podría hacer daño? Cuando el cuerpo está pasivo para los sueños, la persona no puede ocasionar daños a nadie en el mundo físico; pero cuando el cuerpo está activo para los sueños, la persona puede hacer mucho daño en el mundo físico; por eso es que las Sagradas Escrituras insisten en la necesidad de despertar...


Si estos dos tipos de personas: los que se encuentran, dijéramos, en estado de inconsciencia profunda, o aquellos que siguen soñando y tienen su cuerpo activo para los sueños, hacen oración, pues de semejantes dos estados tan infrahumanos, no pueden esperar nada; pese a sus estados negativos, sin embargo la Naturaleza responde... Por ejemplo: un inconsciente, un dormido hace oración para arreglar un negocio, pero puede que sus "Yoes", que son tan innumerables, no estén de acuerdo con lo que él está haciendo; es tan solo uno de los "Yoes" el que está haciendo la oración, y los otros no han sido tenidos en cuenta; a los otros puede que no les interese tal negocio, que no estén de acuerdo con esa oración, y pidan en la oración exactamente lo contrario para que ese negocio fracase, porque no están de acuerdo; como los otros son mayoría, la Naturaleza contesta con sus fuerzas, con un aflujo de fuerzas, y viene el fracaso del negocio; ¡ eso es claro ! Entonces, para que la oración tenga un valor efectivo en el Trabajo sobre uno mismo, pues tiene uno que colocarse en el tercer estado de conciencia, que es el de la INTIMA RECORDACIÓN DE SI MISMO, es decir de su propio SER...


Sumergido uno en meditación profunda, concentrado en su Divina Madre Interior, le suplicará que elimine de su psiquis, ese " Yo " que quiere desintegrar. Puede que la Madre Divina en ese momento actúe, decapitando tal " Yo ", pero no con eso se ha hecho la totalidad del trabajo; la Madre Divina no lo va a desintegrar instantáneamente todo. Habrá necesidad, si no se desintegra todo, de tener paciencia; en sucesivos trabajos, a través del tiempo, lograremos que tal " Yo " se desintegre lentamente, que vaya perdiendo su volumen, de tamaño... Un " Yo " puede ser espantosamente horrible, pero a medida que va perdiendo volumen, se va embelleciendo; después tiene la apariencia de un niño, y por último se vuelve polvo. Cuando ya se ha vuelto polvo, la conciencia que estaba metida, embotellada, embutida dentro de ese " Yo ", queda liberada; entonces la luz habrá aumentado, es un porcentaje de luz que queda libre; así procederemos con cada uno de los " Yoes "...


El trabajo es largo y muy arduo; muchas veces cualquier pensamiento negativo, por insignificante que este sea, tiene por fundamento un " Yo " antiquísimo. Ese pensamiento negativo que llega a la mente, nos indica que de hecho, hay un " Yo " detrás de ese pensamiento, y que ese " Yo " debe ser extirpado, erradicado de nuestra psiquis. Hay que estudiarlo, conocerle sus " manejos ", ver cómo se comporta en los tres centros: en el intelectual, en el emocional, y hablando en síntesis, en el motor-instintivo, sexual; ver de qué manera trabaja cada uno de estos tres centros; de acuerdo con su comportamiento, uno lo va conociendo... Cuando uno ha desarrollado el sentido de la auto-observación, viene a evidenciar por sí mismo, que algunos de esos " Yoes " son espantosamente horribles, son verdaderos monstruos de forma horripilante, macabra, y que viven en el interior de nuestra psiquis...


SAMAEL AUN WEOR


LA REVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA QUE PODRÍA CONDUCIRNOS A HACER LA LUZ DENTRO DE NOSOTROS MISMOS, TIENE TRES FACTORES: MORIR, NACER Y EL SACRIFICIO POR LA HUMANIDAD.




Publicado: 01/12/2017, 09:02pm | Vistas: 827





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